Una actriz receta pastillas en televisión nacional

Hay un comercial en Latina que me perturba y que han venido transmitiendo en todos los bloques publicitarios de su cobertura de los juegos olímpicos. Es un comercial de Nastiflú en el cual  la actriz y conductora peruana Lorena Caravedo patriarcalmente dice:

“Mi mamá siempre decía que una madre hace todo por su familia y me doy cuenta lo importante que es estar bien para cuidarlos. Por eso cuando tengo gripe necesito algo que alivie mi malestar”.

Descubrimos que Lorena no reparte la carga familiar con el padre de sus hijos, pero desconocemos las razones detrás de ello. Desconocemos también por qué, sin tener título médico, no solo receta una pastilla sino también da indicaciones para su consumo:

 “Tomen una pastilla cada seis horas, si el malestar persiste, dos pastillas cada ocho horas”, dice. Aclaremos: es normal que una agencia de publicidad haga que personajes conocidos presten su voz y rostro para avalar (y por ende, vendernos) productos de los cuales saben poco o casi nada. Por eso Phillips Butters vende papel higiénico, Mónica Delta vende detergente, y Mauricio Fernandini, Ayudín.

Pero esto es medicina y no es juego. Nastiflú es un antigripal compuesto por acetaminofen, fenilefrinaclorfenamina y dextrometorfano, este último siendo capaz de producirme una reacción alérgica tan jodida que hasta podría morir. Lorena, claro, no lo sabe. Ella solo habla mientras letras minúsculas y blancas señalan:

El clorhidrato de fenilefrina debe usarse con cautela en pacientes con hipertensión, diabetes, transtornos tiroideos, enfermedades del corazón, glaucoma o retención urinaria.

¿No creen que una advertencia de ese tipo debería ser resaltada?

Lo mismo pensaba Manuel

En el 2009, la pésima práctica de la automedicación involucraba a más del 50% de los peruanos. En ese momento, Manuel Luque Casanave, de la ONG Cepadesa advertía:

La publicidad de medicamentos de venta libre en los medios masivos exagera los efectos positivos de los productos, esconde los efectos adversos o los problemas que se pueden generar si se toman con otros fármacos, e induce a consumir sin consultar a médicos o farmacéuticos, lo que pone en riesgo la salud. Así como se informa sobre las bondades de un determinado producto o marca, los anunciantes deberían también explicar sus riesgos“.

Esta investigación, publicada este año, determinó que la frecuencia de la automedicación solo en el distrito de Pueblo Libre —entre los meses de setiembre a noviembre del mismo año— fue de 56.65% (ese mismo año, en el sector 6 de Villa El Salvador, se descubrió una prevalencia de 93.48%).

Pero también añade un detalle muy interesante:

“Los tipos de automedicación más frecuentes fue la sugerida por el propio usuario en un 49,13% y la sugerida por los familiares en un 21,74%“.

Píensalo un rato: ¿de dónde es que saca el usuario el nombre de la pastilla que pide en el mostrador?

Tamadre, Lorena.
Tamadre, Lorena.

Para no dejar la duda: Francisco Sánchez comprobó en el 2008 que en algunas zonas de Quito (Ecuador) la principal fuente de información —para que las personas pidan medicamentos en las farmacias— fue la televisión.

La automedicación es grave

Entre sus consecuencias está:

  • El incremento de reacciones adversas, intoxicaciones, etc.
  • El riesgo de resistencia a los antimicrobianos (sí, tu y yo sabemos que algunos te venden antibióticos sin receta).
  • La interferencia en el diagnóstico y oportuno tratamiento de las enfermedades.

Este último punto es quizás uno de los más importantes. En el 2012, en Arequipa, el 60% de personas que falleció por neumonía fue porque compraron pastillas por su propia cuenta sin seguir ningún tipo de tratamiento o pasar por consulta médica.

Para que te quedes pensando

El artículo 26 de la Ley General de Salud (N°26842) señala que sólo los médicos pueden prescribir medicamentos. Excepcionalmente, los cirujanos-dentistas y las obstetrices pueden prescribir dentro del área de su competencia.

El artículo 33 establece que un químico farmacéutico es el “responsable de la dispensación, información y orientación al usuario”. Si bien, la ley no los faculta a recetar, sí lo faculta a hablarte.

Lorena reflexionando sobre lo que ha hecho.
Lorena reflexionando sobre lo que ha hecho.

Pero seguro no sabías que solo hay un químico farmacéutico por farmacia, y que el resto son técnicos en farmacia. Y sí, ganan por comisión (o sea, están interesados en venderte pastillas).

Lo gracioso es que en este escenario todos la cagan: El Minsa no fiscaliza, las farmacias no se autorregulan y la publicidad mete cabe. Jodidos todos.

(Obviamente, todo esto no es culpa de una actriz).

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