En el fondo todos tenemos un precio

Yo no tengo televisor.

De niña pasaba horas viéndola y no sé qué pasó con esa costumbre porque hace muchísimos años que ya no me interesa. Veo películas y series cuando me provoca. Me compro el DVD y veo lo que quiero ver en Netflix o YouTube. Muchas veces entré a restaurantes, chifas, farmacias y diferentes locales en donde había un televisor prendido y las personas siempre prestaban atención. Muchas comentaban, se reían y nunca faltaba el que aplaudía al reírse. No puedo decir que no entiendo lo que es la televisión basura. Cada vez que he tenido la oportunidad de ver partes de esos programas me he aburrido, preocupado o indignado.

Why, Kina, Why. (América TV)
Why, Kina, Why. (América TV)

Pero esa noche, todo superó mis traumas televisivos al entrar a una bodega por una botella de agua: vi a Kina Malpartida bailando el Siki Siki en bikini.

Casi me da un infarto.

Me quedé mirando esa pantalla al punto que el tipo que vendía caramelos en la bodega me dijo: “¿Te gustan las flacas? Están lindas como tú gringuita”. Mientras tanto yo pensaba: ¿no era esa mujer una campeona de boxeo?, ¿estoy soñado esto?, ¿será esta la prueba de que en el fondo toditos tenemos un precio?

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