Es lo que hay

Es curioso como —ahora que he pasado los treintas, (edad a la que hace un tiempo le tenia terror)— he encontrado la comodidad que pensé que nunca tendría. He pasado por innumerables cambios y etapas que han hecho de mi la persona que soy.

Esto no es nada revelador, a todos nos pasa lo mismo, pero como cada quien contempla la vida desde sus zapatos, para mi, mirar atrás y ver dónde estoy, me hace sentir en un lugar privilegiado. Para algunas mujeres esto no llega nunca.

Hace unos días mi amiga Ana murió en la sala donde le hacían una liposucción. Había ahorrado durante meses para operarse. Por fin iba a dejar de ser “la gordita” para sus amigos y su familia, ahora cada vez que su novio —el de la brillante idea— le dijera ‘chanchis’ sería tierno y no sonaría burlón. Ana iba a tener por fin una cintura.

Ser mujer no es fácil. Ser una mujer que se quiere peor. Mirarnos al espejo cada día de nuestras vidas es una batalla constante con el ‘quién soy’ y cuando aún no te das cuenta de que estás bien —ni crees que eres alguien que merece respeto— cada comentario (por mas pequeño e inofensivo que sea) sobre tu cuerpo puede quedar marcado en tu memoria y tener efectos sobre tu salud mental, lo que es peor.

No me malentiendan, no creo ser perfecta ni abandono mi apariencia por puro amor. Aún ahora hay cosas de mi que no me gustan, pero ninguna de ellas me quita el sueño. Si tengo un poco de panza, quiero bajarla. Si he bajado mucho de peso, quiero subir. Cosas como esas que todo el mundo nota cuando se observa con atención.

A pesar de todas estas cosas que a veces pasan por mi cabeza, disfruto de mi cuerpo, sobretodo cuando tengo sexo y creo que esto hace que tú, mi querido Facundo, seas libre de hacerlo también.

¿Estas conmigo? ¿Te dejo tocarme? ¿Ver mi cuerpo desnudo? Entonces es porque creo que lo mereces. Te lo doy, ¡tómalo! Podemos hacer juntos muchas cosas. ¿Crees que algo va a gustarme?, ¡dímelo! ¿Necesitas algo para pasarla mejor?, ¡pídelo! ¡Tócame,bésame! Recibe mi atencion, deja que disfrute de ti, de tu piel, de tus manos, de tus ganas de hacerme todas esas cosas que no salen de tu cabeza. ¡Soy tuya!

No importa si estas aquí conmigo una noche, un mes o una vida… por favor, nunca, pero nunca me pidas cosas que no voy a poder darte. Menos peso, más busto, piernas más largas, más contorneadas, un cuerpo de gimnasio, un trasero de revista. No me digas que sería mejor si tuviera más curvas o una mejor cintura.

Estoy bastante cómoda con lo que tengo y con quien soy. No quieras hacerme creer que estaría mejor de otra manera, no me quieras convencer de que lo haces por los dos. Porque si no me quieres como yo me quiero, estás en el lugar equivocado. Si no te gusto como yo me gusto, te equivocaste de relación.

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