Digresiones ligeras de un ser humano que inventa historias

'Paint it black', Kazuaki Harada
‘Paint it black’, Kazuaki Harada

En esta entrevista hablan de cosas que personalmente siempre me han inquietado profundamente y que, yo creo, mueven a cualquier ser humano que de manera habitual vuelve a preguntarse qué mierda es la vida —sin ánimo de hallar una respuesta—.

Esto me lleva a recordar cuando me hacen una pregunta difícil como, por ejemplo, si creo en dios, y nunca estoy preparado para dar una buena respuesta:

“yo no creo en dios,
pero creo en muchas cosas,
y también en la ficción”

Escrito en verso no se lee tan mal, o al menos funciona como una mala poesía si la dejamos a la libre interpretación de cada uno, pero si dices esto en voz alta en respuesta a la pregunta ‘¿crees en dios?‘ realmente estás hablando huevadas. Por eso, encontrarse un domingo en la tarde con respuestas como las que da este tipo, en verdad, da gusto. Al autor de este libro le preguntan si alguna vez ha tenido fe (no es la misma pregunta que la anterior, aunque en rigor es casi lo mismo) y él responde esto:

La gente suele confundir ‘religión’ con ‘espiritualidad’. La religión trabaja con respuestas, mientras que la espiritualidad lo hace con preguntas. Espiritualidad es tener grandes preguntas acerca del mundo (¿quién soy?, ¿cuál es el significado de la vida?, ¿qué es el bien?) y embarcarse en la búsqueda de respuestas. Religión es que alguien venga y le diga: “No necesita hacer esas preguntas, nosotros tenemos todas las respuestas. Tiene que hacer esto, que comportarse de este modo”. Yo me considero una persona espiritual porque estoy interesado en las grandes preguntas, pero no soy religioso. Nunca pude creerme esos cuentos.”

Cuando terminé de leer la respuesta ensayé diciéndolo en voz alta yo mismo y me detuve a la mitad. O sea, es cierto que a veces sientes que dicen las cosas que siempre has pensado, o que crees que siempre has pensado, y cuando las ves escritas te dan ganas de decirlo tú mismo, pero es ridículo intentar decirlo del mismo modo.

Entonces me quedé pensando otra cosa que ya había pensado antes, varias veces antes —desde que empecé a leer libros y a consultar Wikipedia—. Que sí, que es muy cierto eso de que para cada una de estas preguntas con las que debemos aprender a convivir deseamos responderlas de algún modo ojalá no tan estúpido. Y como nos parece estúpido creer en la religión, entonces recurrimos a la ficción. Inventamos historias, que es en el fondo lo que mejor sabemos hacer, o lo único que personas como yo sabemos hacer, aunque a veces también creamos que no servimos para nada.

Digo todo esto en relación a otra respuesta que dio el autor de este libro, que dice que los logros de la humanidad se deben a la ficción. Con esta respuesta ya me doy por pagado. Un domingo por la tarde, cuando ya no queda demasiado por hacer (y tu mujer te llama —está bien, te grita por tercera vez— que hay alistar al bebé) lees una respuesta que encaja perfecto con esa historia que quieres que funcione para ti y también para el resto, pero sobre todo para ti. O sea, para mí. Para mí mismo.

“Los logros de la humanidad radican en su capacidad de crear y de creer en la ficción. Esto es algo exclusivo de los seres humanos: no se puede convencer, por ejemplo, a miles de chimpancés para que se unan y luchen contra otra banda de chimpancés prometiéndoles que, si mueren en la guerra, irán al Cielo de los monos, donde tendrán montones de bananas y cocos para su infinita felicidad. Ningún chimpancé aceptaría ir a la guerra por algo así. Los humanos sí porque creen en los cuentos. El mismo principio aplica también para la economía: el dinero es solo una ficción.”

“El dinero es solo una ficción”. Otra frase que creo que vale la pena resaltar. Al autor de este libro —no, no sé quién es ni tampoco he leído el libro— estoy seguro de que le ha pasado al igual que a mí que ha tenido un billete entre sus manos y ha pensado ‘carajo, esto es un papel de mierda’ que tiene valor porque un día un idiota con plata dijo que valía por 50 manzanas o cualquier otra cosa. Y este ejemplo tiene mucho sentido porque también sirve para explicar cualquier otra dinámica social como el sistema económico y también el legal.

Olvídenlo.

Vivimos de historias, de ficción, de mentiras. No nos esforcemos en encontrar respuestas: Inventémoslas.

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